No sé cómo arrancar esta carta, por tal motivo usare el arranque y capacidad de improvisación de Di maría y ya con esto he cruzado la segunda línea, en este momento debo de utilizar la sutileza de Riquelme y la sabiduría de Pirlo para saber cómo tocar tu corazón, con el cerebro de Iniesta diré que no puedo prometerte algo duradero o felicidad absoluta porque eso dependerá del tiempo y lo severo o no del juez, pero sí puedo decirte que: te cuidaré la espalda como Buffon cuida su arco intentando en lo posible desilusionarte, con el corazón y pasión de Puyol me entregaré a ti, dando de mi lo mejor a cada instante y en todo momento, me tiraré al piso como Yepes cuando deba salvarte y te impulsaré desde atrás como el Patrón cada vez que lo necesites o lo necesitemos, saldré contigo a todas como lo hacían Roberto Carlos y Cafú y prometo escapar contigo de cualquier situación de emergencia como lo hace el bueno de Busquets, te acariciaré y mostraré todo mi amor por ti como lo hacía Riquelme en cada pase, cada minuto y cada partido, te llevaré pegadita a mi como Messi lleva el balón a cada lugar hasta llegar al éxito, soñaré contigo como los argentinos con Maradona en el mundial del 86 hasta vibrar o lloraré contigo como los brasileros en el 1950, te alzaré con todas mis fuerzas y con tal alegría como lo han hecho los grandes en sus más enormes hazañas, gritaré este amor con tal fuerza como lo hacen los hinchas de Boca en la Bombonera cada domingo, este amor será una mancha que jamás se borrará. Nuestros corazones llevarán una sonrisa como la de Ronaldinho, nuestras almas harán un pacto de lealtad de por vida como Totti con la Roma, como zidane con cada caricia te haré vivir un momento mágico cargado de historia y memorable.
En la cama prometo darte con la potencia de Cristiano, la fuerza de Roberto carlos, la precisión de Riquelme y por más de 90 minutos sin derecho a descanso con prórroga y posibilidad de replay si quieres enfrentarme de nuevo.
Autor: Juan Álvarez Galván