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El objetivo principal del fútbol es llegar a la portería contraria y consumar un gol. Ahora, aunque pueda sonar sencillo, no se trata de una tarea fácil. Es por eso que existen múltiples principios tácticos ofensivos que ayudarán a tu equipo a cumplir con esta meta con mayor facilidad. En este artículo, nos encargaremos de explicar un principio táctico ofensivo de improvisación, que es el ritmo de juego.

¿Qué es el ritmo de juego?

Es una acción colectiva que alterna lentitud o velocidad, juego corto o juego largo para conseguir ventaja sobre el rival. Mediante los cambios de ritmo, se busca complicar la labor defensiva de nuestros rivales.

Existen dos tipos de ritmo de juego: el ritmo de juego lento y el ritmo de juego rápido.

Ritmo de juego lento en fútbol.

  • El ritmo de juego lento es una acción colectiva que usa el equipo para mover al rival. Dado que los pases que aquí se emplean son de seguridad, cuando buscamos establecer un ritmo de juego lento, se logra minimizar en gran medida el número de errores que nuestro equipo pudiera cometer. El pase seguro y al pie es la base en este caso. Ahora, ¿para qué se utiliza un ritmo lento de juego? Básicamente, para mover al rival y buscar generar espacios. A su vez, el rival se va a bascular, se va a ir cansando de perseguir el balón y en el momento que cometa un error en defensa o deje un espacio dentro de la misma, algún carril libre o algún huevo desatendido, se podrá empelar por sorpresa con cambio de ritmo, acelerando el movimiento del balón y aprovechándose del efecto sorpresa.

Ritmo de juego rápido en fútbol.

  • Por su parte, el ritmo de juego rápido consiste en dar pases con más intensidad, con más velocidad y que busquen brincar una o varias líneas. Por lo general, al ser pases más arriesgados, corremos con la posibilidad de incrementar el número de errores, aunque también, es más probable lograr una opción de verdadero peligro de cara a la portería rival. Por lo tanto, si queremos atacar al rival y hacerle daño, es cierto que con un ritmo de juego lento es más complicado que con un juego o con un ritmo de juego rápido, por lo que este último es más útil para un planteamiento ofensivo.

Una observación muy relevante. Por la proporción a cometer más errores, cuando buscamos implementar un ritmo de juego rápido, todos nuestros jugadores deben de estar extremadamente atentos y preparados ante una posible pérdida del balón. De lo contrario, nos exponemos a ser víctimas de un contragolpe en contra, que como ya vimos en otro de los artículos, representaría un serio peligro de gol.

Observaciones finales sobre el ritmo de juego en fútbol.

Ahora, en definitiva, la mejor estrategia consiste en tener la capacidad de combinar ambos ritmos de juego. Debemos de tener la sensibilidad de saber cuándo el partido necesita llevar un ritmo de juego lento y cuando necesita llevar un ritmo de juego a mayor velocidad.

Un par de observaciones finales. Cuando nuestro equipo requiere recuperarse físicamente después de un gran esfuerzo, es el momento perfecto para buscar implementar un ritmo lento de juego. Así, será el balón el que corra y no nuestros jugadores, además que lograremos cansar a los rivales, que estarán persiguiendo el balón producto de nuestros pases.

Por lo anterior, es muy importante que nuestro equipo entrene este principio táctico ofensivo. Una vez que seamos capaces de mantener esos cambios de ritmo constantes, ya que podamos ir y venir de un ritmo de juego rápido a un ritmo de mayor lentitud, habremos conseguido ser un equipo mucho más competitivo.

Por esa razón tenemos los principios tácticos ofensivos para hacer que tu equipo sea más efectivo y contundente al ataque.

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